Meknés. Ciudad imperial.

Posted: 8 marzo, 2020 by Sandra Gr

Como os expliqué anteriormente, no sabía cómo organizar mi viaje a Marruecos para visitar el máximo de cosas, perdiendo el mínimo de tiempo… así que en una de esas pensé: ¡Eh! ¿Por qué no visito las ciudades imperiales?

Para empezar, te diré que no tenía ni idea de cuáles eran, así que tuve que buscar información sobre ello y situarlas en el mapa, para ver si realmente era viable visitarlas.

¿Cuáles son las ciudades imperiales y por qué se les llama así?

Marruecos tiene 4 ciudades imperiales: Marrakech, Fez, Rabat y Meknés.

Se les llama así porque en algún momento de la historia han sido consideradas capitales y centros culturales y políticos.

Además, aunque todas compartan la misma denominación como ciudad imperial, lo cierto es que son super diferentes entre ellas.

Pues bien, como te dije en otro post, Marrakech quedó descartado. Así que en este post te voy a explicar mi experiencia en la primera ciudad imperial que visitamos en nuestro viaje a Marruecos: Meknés, la gran desconocida. Tengo que reconocer que yo no había escuchado ni su nombre antes de buscar info sobre la ciudades imperiales! (vergüenza ajena).

Antes de nada, déjame decirte que lo que más me llamó la atención de esta ciudad fue su tráfico caótico. Cruzar la carretera era toda una aventura, puesto que aunque haya pasos de peatones, digamos que los conductores no les hacen demasiado caso.

Hay tanto tráfico y gente en sus plazas y mercadillos, que apenas nos dimos cuenta de que teníamos delante la puerta más grande de Marruecos y África del Norte…

Puerta imperial: Bab-el-Mansour

Lo más impresionante que encuentras en la ciudad de Meknés es, sin duda, la puerta Bab-el-Mansour que fue construida por Mulay Ismail, sultán de Marruecos en los siglos XVII-XVIII y el cual sigue teniendo mucha importancia en la ciudad, puesto que él la convirtió en capital y la ciudad vivió su máximo esplendor gracias a él.

Esta puerta mide 40km de perímetro, 16m de alto y lo que más impresiona son sus mosaicos de color verde, que contrastan con la pintura amarilla y naranja. 

Está situada en frente de la plaza mayor de Meknés y no sé si siempre será así, pero el día que la visitamos nosotros (sábado 8 de febrero) había una enorme cantidad de gente, tanto que era agobiante caminar por allí y los numerosos restaurantes de la plaza también estaban repletos de gente. (Por eso me pasó desapercibida… estaba más pendiente de no perderme entre la gente y no morir atropellada que de la obra monumental que tenía delante).

El mausoleo de Moulay Ismail y la prisión Kara

Como os comentaba antes, a Moulay Ismail se le sigue teniendo una gran consideración en la ciudad. Así que nos acercamos a visitar el mausoleo donde residen sus restos y los de sus familiares más allegados. 

Justo delante del mausoleo, se encuentran los restos de la antigua prisión Kara, una prisión subterránea, fría y oscura.

Aunque ambos edificios no nos impresionaron demasiado, creo que es interesante visitarlos para conocer la historia de la ciudad que nos explicó muy bien (en francés) uno de sus trabajadores. (Lo cierto es que si no llega a ser por sus explicaciones no le hubiéramos dado ninguna importancia a los edificios en sí mismos).

Su (estrechísimo) zoco

Nos dirigimos al zoco y si me había parecido agobiante pasear por su plaza, cojo y me meto en su zoco. (Poco duré, tengo que decir, así que poco puedo explicar de él).

Antes de llegar al zoco…

Su calle es tan estrecha, que apenas pasan dos personas al mismo tiempo. Si a eso le sumamos que en cada comercio tienen maniquíes en la entrada, hubo un momento que ya no distinguía a la gente de los maniquíes y me tuve que dar media vuelta y salir de allí antes de que me desmayara (recordad que sufro de agorafobia y los lugares con esas características son una auténtica pesadilla para mí).

Como véis, no pude disfrutar demasiado de la ciudad… pero me quedo con las ganas de visitarla de nuevo, ya que estaré más mentalizada y, si puede ser con un guía para no perdernos entre tanto laberinto, así lo haré. 

Y es que, si hubo un lugar en Meknés del que me enamoré, ese fue Volubilis, una antigua ciudad romana a aunos 20km de Méknes.

Volubilis

Volubilis es el yacimiento arqueológico romano mejor preservado del norte de áfrica y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 1997. Las impresionantes vistas de los restos, situado a los pies del monte Zerhun y las cuales ves desde el coche cuando te vas acercando a este lugar, son dignas de visitar (y volver, espero!).

Pasear por estas ruinas fue como volver atrás en el tiempo y, como amante de los animales, ver algún nido con cigüeñas, me pareció simplemente espectacular.

El precio de la entrada son 20Dh (2€) y a la entrada encontrarás cuartos de baño (que aunque teóricamente disponen de un cartelito avisando de que son gratuitos, allí habrá alguien para pedirte dinero por utilizarlos una vez salgas de ellos).

Alojamiento.

En nuestro caso, nos alojamos en el Riad Safir, donde nos dieron la bienvenida con un delicioso té marroquí y donde nos dieron un mapa, explicándonos los lugares de mayor interés de la ciudad. La decoración era maravillosa para los sentidos y subir a la terraza, ver las vistas de los tejados y terrados de la ciudad y desde allí ver atardecer y escuchar la llamada a la oración fue 😍

En el próximo post, más sobre Marruecos 😉

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