LA NECESIDAD DE PARAR. El inicio en la #SlowLife .

Posted: 2 agosto, 2020 by Sandra Gr

“En mi mundo cuando se corre, se cambia de lugar – explica Alicia, a lo cual a la Reina exclama – ¡Vuestro país es muy lento! Aquí, como ves, hay que correr lo más rápido posible para permanecer en el mismo lugar.”Lewis Carroll

Hace años que me siento como en ese país ficticio (o no tanto) de Alicia en el País de las Maravillas: caminando muy rápido de un lado para otro y apenas habiéndome movido del mismo lugar… Este año, tras 6 años de un ritmo de vida de locura, he conseguido mi sueño: sacarme una carrera universitaria, pero apenas he tenido tiempo de ser consciente de ello, ya que llevo muchos meses trabajando en varios proyectos a la vez y últimamente han ido sucediéndose una serie de cambios que, lejos de ayudar, han conseguido nublarme más la mente y la vida.

No sé tú, pero yo necesito un tiempo para digerir los cambios… 

Para que me entiendas: cada vez que sucede un cambio en mi vida me siento como si tuviera que armar un puzle de 1000 piezas. Así que, cuando suceden varios cambios y no tengo tiempo de asimilarlos, me siento abrumada ante varios puzles de miles de piezas, mezcladas entre si, sin ni siquiera saber por donde empezar.

Una mudanza, una nueva vida en un lugar nuevo, mi último año de carrera, la detección de una grave enfermedad y la posterior muerte de un familiar, una pandemia…y yo me encuentro llevando el mismo ritmo de vida que hace 6 años: trabajando, trabajando y trabajando. Trabajando para los demás, pero ¿de dónde saco el tiempo para trabajar en mí misma?

Porque, ¿qué sentido tiene que logres subir una montaña, y una vez arriba, mientras sientes esa mezcla de satisfacción y agotamiento, no tengas tiempo de disfrutar de las maravillosas vistas y de lo que has conseguido con tu esfuerzo?


No recuerdo cuantos años hace que tengo el libro La sabiduría de la tortuga, de José Luis Trechera en mi estantería, pero es la primera vez que consigo leerlo del tirón. Supongo que esto se iba fraguando desde hace tiempo, pero la necesidad de frenar es más real que nunca.

Apuesto a que adivino qué es lo primero que haces al empezar el día: Mirar el reloj. Saber la hora que es nos marca el rumbo, pero también nos esclaviza. Porque ¿sientes que controlas el tiempo o es él el que te controla a ti? En mi caso lo veo claro.

Es por eso por lo que, después de tanto tiempo sumergida en esta vorágine en la que se ha convertido mi vida, necesito salir a la superficie y tomar aire. Necesito ver lo que he hecho estos últimos años, ver lo que he conseguido (si es que he conseguido algo). 

Por eso, dejadme disfrutar de las vistas. Con calma. Con deleite. Lentamente.

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